EXPOSICIÓN DE DOCE FOTÓGRAFOS DEL MUSEO DEL PRADO:
Para empezar, me gustaría decir que esta exposición me ha gustado mucho ya que lo que han echo, no solo es difícil, si no que además en algunas fotografías han cuidado la luz y la composición, véase en las imágenes 27, 29 y 30.
No solo eso, por otra parte ponerse a ras de suelo y hacer un collage con paisajes de cuadros de Goya(imágenes 14 y 15), o por ejemplo intentar captar la psicología de un personaje que tú quieras como lo hace Pierre Gonnord(imágenes 11 y 12) pues la verdad es que a mí no me saldría.
Por último, una de las imágenes que más me ha gustado de esta exposición ha sido la de la autora Isabel Muñoz(imagen 20), ya que poner a las personas a retratar debajo del agua y conseguir esa luz y ese efecto, como dice el título, de ascensión me parece de lo más novedoso, a parte de que el movimiento que hacen las telas de los fotografiados es genial, asombroso, aunque quizás en la foto que hice no se vea tan bien como en persona.
A pesar de lo pequeña que es la exposición, el valor que tiene las fotos es incalculable, mas que nada por el tiempo dedicado a hacerlas y pensar en la composición, la luz, si tienes que tener a una persona para retratarla como Pierre Gonnord o Isabel Muñoz y a la vez tener que quedar con esa persona para hacerla la foto, ese tipo de cosas que parecen fáciles pero que luego son un reto a la hora de hacerlo.
Solo recomendar esta exposición porque si una foto está bien echa, lo que se puede conseguir son estos resultados y llegar a comunicar cosas de tal manera que la gente que lo ve lo va a entender perfectamente, algunos con explicación, otros no.
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Pierre Gonnord:
Presta especial atención a la vertiente psicológica del sujeto, a las secuelas que el tiempo ha posado sobre el rostro de la persona fotografiada y en su peculiar indumentaria. El realismo, la sobriedad y la pose estatuaria en el retrato unipersonal son una constante en el lenguaje de Gonnord.
Su obra se caracteriza por un tratamiento formal basado en fondos oscuros desde el que destacan los fotografiados, modelados por una iluminación heredada de pintores, como Rembrandt y Velázquez, y de los padres del retrato fotográfico, desde Nadar a Penn. Este tratamiento en espacios íntimos, con mezcla de luz natural y flash, dota a los protagonistas de sus imágenes, muchos de ellos outsiders, de un aura que los sitúa en el terreno de la puesta en escena.
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